Hoy me acerco a Ti con el corazón lleno de arrepentimiento. Sé que he cometido errores, que he herido a personas que amo y que no siempre he seguido el camino que Tú me has mostrado. Te pido perdón por mis faltas, por las veces en que el orgullo, el miedo o la indiferencia hablaron más fuerte que el amor.
Reconozco que sin Ti me siento perdido, y que necesito de Tu luz para guiar mis pasos. Dame la fuerza para corregir mis errores, la humildad para pedir perdón a quienes lastimé y la sabiduría para no repetir los mismos fallos.
Gracias por Tu paciencia, por Tu amor incondicional y por nunca abandonarme, incluso cuando me alejo de Ti. Hoy pongo mi vida en Tus manos y te pido que renueves mi espíritu, para vivir con más bondad, fe y compasión.
