Guardé silencio cuando debía hablar

Quiero confesar que me quedé callado cuando más debía hablar. Una persona muy cercana a mí necesitaba escuchar la verdad, necesitaba que la defendiera, y yo elegí el silencio por miedo a las consecuencias. Desde entonces, cargo con la culpa de no haber estado ahí como debía.

Sé que mi silencio lastimó más que cualquier palabra, y me duele reconocerlo. Ojalá pudiera regresar el tiempo y hacer lo correcto. Hoy solo puedo admitir mi error y pedir a Dios la fuerza para ser valiente la próxima vez que la vida me ponga a prueba.