Perdón por no haber sido lo que esperabas

Durante mucho tiempo pensé que podía ser la persona perfecta para ti. Intenté cumplir todas tus expectativas, seguir todos los caminos que creías correctos, y esforzarme por no decepcionarte. Pero la verdad es que, en mi intento de ser lo que tú querías, me fui perdiendo a mí mismo. Hoy quiero pedirte perdón, no por no haber sido perfecto, sino por haberte hecho creer que podía ser alguien que no era.


Me duele pensar que en ese proceso también te hice daño. Nunca fue mi intención. No quería lastimarte, ni confundirte, ni darte una versión falsa de lo que sentía. Simplemente no sabía cómo decir que estaba luchando internamente, tratando de encajar en un molde que no era mío.


Sé que mis decisiones, mis silencios y mis dudas dejaron marcas. Y aunque sé que no puedo cambiar lo que pasó, quiero que sepas que lo lamento profundamente. A veces me pregunto si habría sido mejor decir la verdad desde el principio, admitir que no sabía cómo sentirme, que tenía miedo, que necesitaba tiempo para descubrir quién era realmente.


Hoy acepto mi responsabilidad. Acepto que fui parte del dolor, incluso sin quererlo. Por eso te pido perdón. No busco excusas ni justificaciones. Solo quiero que entiendas que nunca fue falta de cariño, sino falta de claridad conmigo mismo.


Ojalá puedas sanar con el tiempo. Ojalá encuentres a alguien que te vea tal como eres y que no tenga miedo de ofrecerte una verdad completa. Yo sigo en mi propio camino, aprendiendo, creciendo y aceptando mis errores. Y aunque no lo digamos en voz alta, este “perdón” es parte de cerrar una historia que nos marcó a los dos.