Señor amado,
Hoy me acerco a Ti con un corazón arrepentido. He caído nuevamente en un hábito que he tratado de dejar desde hace mucho tiempo. He visto pornografía, y aunque sé que no es lo que quieres para mí, vuelvo a tropezar con la misma piedra. Me duele, Señor, porque no quiero ser esclavo de esto. No quiero seguir alimentando algo que me aleja de Ti.
Sé que poco a poco esto ha ido apagando mi fe, dañando mi mente, mi alma y mi relación contigo. Sin darme cuenta, me fui alejando… y hoy reconozco cuánto necesito regresar a Tu presencia.
Te pido perdón, Dios. Desde lo más profundo de mi ser, lo siento. No quiero vivir así. No quiero ser prisionero de una adicción que me roba la paz, la pureza y la cercanía contigo.
Te ruego que me limpies, que renueves mi mente, que transformes mis deseos. Dame fuerzas, Señor, porque por mí mismo no puedo. Ayúdame a resistir las tentaciones, a decir no cuando el impulso me quiera arrastrar. Dame dominio propio y ayúdame a refugiarme en Tu palabra, en Tu verdad y en Tu amor.
No quiero seguir en este ciclo. Hoy decido levantarme y luchar, no con mis fuerzas, sino con las tuyas.
Gracias porque no me abandonas, ni siquiera cuando caigo. Gracias por Tu misericordia que me abraza y por Tu gracia que me restaura.
Confío en que me harás libre, paso a paso, día a día. Porque en Ti, todo es posible.
En el nombre de Jesús,
Amén.
