Gracias, Dios.

Diosito, bendice a todos aquellos que creen en ti desde lo más profundo de su corazón. Aunque a veces no comprendamos muchas cosas, aunque en ocasiones nos distraigamos con el mundo que nos rodea, aunque no siempre sigamos lo que otros consideran ideal dentro de la fe católica, te pido que los bendigas. En especial a los jóvenes: a los que viven en paz, con alegría, sin hacer daño a nadie; a los que exploran y sienten curiosidad por la vida; a los que aman sinceramente, a su madre, a su padre y a su familia. Bendice también a los jóvenes que estudian y se esfuerzan para algún día brindar algo hermoso a sus padres, para no defraudarlos. A los que te quieren, confían en ti y esperan encontrarte al final del camino.

Aunque no seamos perfectos y a veces nos alejemos de lo que es correcto, te amamos, te buscamos en la oración y te respetamos. Si en algún momento hice o hago algo que no sea lo adecuado, guíame, por favor, con tu luz y con la enseñanza de tu Hijo Jesús, que vino a entregarse por nosotros. Amén.